Qué hacemos realmente en terapia cognitivo-conductual
La terapia cognitivo-conductual suena a término largo para algo que, en el fondo, es bastante concreto.
Cuando alguien me pregunta qué hacemos realmente en terapia, suelo decir: miramos juntas los patrones. Los pensamientos, las emociones y el comportamiento están conectados. Lo que pensamos influye en cómo nos sentimos, y eso influye en lo que hacemos.
La interacción entre pensamientos, emociones y conducta
Un ejemplo: alguien envía un mensaje importante y no recibe respuesta en todo el día. Pensamiento: “Seguro que está molesta conmigo, he hecho algo mal.” Emoción: inquietud, tensión. Conducta: revisar el correo constantemente, dar vueltas a la conversación, escribir un mensaje de disculpa.
La misma situación, un pensamiento distinto: “Probablemente está ocupada.” Emoción: neutra. Conducta: esperar.
La situación es idéntica; lo que cambia es la interpretación, y ahí es exactamente donde empieza la terapia cognitivo-conductual.
Experimentos conductuales: poner a prueba las creencias
Muchas creencias que nos pesan nunca se comprueban directamente. Damos por hecho que algo va a ocurrir y evitamos la situación, lo cual confirma la creencia sin que jamás se haya puesto realmente a prueba.
Los experimentos conductuales dan la vuelta a esto. Alguien convencido de que los demás la rechazarán si dice que no, hace justo lo contrario: dice que no una vez, y observa qué pasa en realidad. El resultado suele ser muy distinto de lo temido. Eso crea nuevas experiencias que modifican la creencia directamente, no solo a nivel cognitivo sino también sentido.
En los trastornos de ansiedad y el TOC, la exposición es un elemento central: entrar en contacto deliberado con lo que se teme, para reducir la ansiedad a largo plazo.
Mindfulness y aceptación
El mindfulness tiene un papel importante en mi trabajo. No como técnica de relajación, sino como actitud: observar lo que está presente sin juzgarlo de inmediato. Estrechamente relacionada está la aceptación, la capacidad de permitir que las emociones difíciles estén ahí en lugar de combatirlas. Una idea poco familiar a veces, pero que a menudo ayuda donde la resolución de problemas alcanza sus límites.
Base científica
La terapia cognitivo-conductual es uno de los enfoques terapéuticos más investigados del mundo. Para muchos trastornos, como la depresión, los trastornos de ansiedad y el TOC, está recomendada como tratamiento de primera elección en las guías clínicas actuales. Eso significa no solo experiencia clínica, sino una amplia base de evidencia de estudios controlados.
Cómo trabajo depende de lo que cada persona trae y de lo que quiere cambiar.
Nastassja Volkov, Psicóloga y Psicoterapeuta